Registrado: 25 Mar 2007 Mensajes: 693 Ubicación: Côte 304
Publicado: Dom May 11, 2008 11:04 amAsunto: El incidente Baralong
Saludos,
Os presento un controvertido episodio de la guerra naval durante la IGM:
El Incidente Baralong
Reverso de la medalla commemorativa alemana para recordar a las victimas del Baralong.
Los hechos
El 19 de agosto de 1915, a unas 100 millas al sur de Queenstown (Irlanda), el submarino alemán U-27 comandado por el Käpitanleutnant Wegener interrumpió la marcha del carguero británico Nicosian. De acuerdo con las leyes internacionales envia un grupo de hombres al carguero para comprobar lo que transportan para luego hundirlo y dejar salir indemne a la tripulación. El grupo de marinos alemanes descubre que el Nicosian transporta municiones y más de 250 mulas de procedencia americana para uso del ejército británico en Francia. El grupo ordena a la tripulación del carguero que abandone el barco y suba a los botes salvavidas antes que el U-27 lo hunda. A todo esto, llega el buque trampa Baralong, comandado por el teniente Godfrey Herbert, camuflado de buque mercante norteamericano. Éste había acudido después de recibir un SOS procedente del Nicosian.
A partir de este momento los testimonios y fuentes, dependiendo de su procedencia, difieren en como sucedieron los hechos.
Las fuentes alemanas exponen que el U-27 al comprobar que el buque carguero Baralong ondeaba la bandera norteamericana se mantuvo en la superfície a la espera de que los tripulantes del Nicosian pudiesen ser rescatados por el presunto buque norteamericano.
En cambio, las fuentes británicas informan de que el HMS Baralong navegando por estibor del Nicosian, al pasar por detrás de él y ser ocultados durante un instante de la vista del U-27 cambiaron las barras y estrellas por la enseña británica. Al quedar al descubierto por la proa del Nicosian, la tripulación del U-27 se percató de la estratagema pero ya era demasiado tarde. El Baralong abrió fuego con su artillería antes camuflada. Los primeros impactos alcanzaron la torreta del U-27 matando miembros de la tripulación y lanzando al agua algunos supervivientes. En unos minutos el U-27 se hundió.
En este punto de la historia, los datos vuelven a diferir.
Fuentes alemanas exponen que la tripulación del Baralong disparó a los supervivientes del U-27, por orden de Herbert, de forma impune y cruel, vulnerando de forma flagrante el Derecho de gentes. Informan que incluso dos marinos fueron asesinados mientras estaban en las escaleras del Nicosian. Asímismo, una partida de marinos del Baralong bajo el mando del sergeant Collins que habían subido al Nicosian dispararon y mataron a dos marinos del U-27 que permanecieron atónitos ante el asesinato de sus compañeros en el agua. Y que otros marinos alemanes, heridos y desarmados fueron conducidos prisioneros a la sala de máquinas del Nicosian para ser asesinados.
Por el contrario, los testigos británicos justifican el ametrallamiento de marinos alemanes al creer que éstos iban a subir al Nicosian para tomarlo y poder así escapar. De igual forma, la muerte de los marinos alemanes a bordo del Nicosian fue para evitar que tomasen el mando del buque.
En el informe de los hechos que presentó al Almirantazgo británico, el teniente Herbert expuso que su actuación estuvo condicionada por el temor a que la tripulación del U-27 que estaba en el agua pudiese tomar el mando del Nicosian, por eso envió una docena de marinos a matar al grupo de supervivientes que nadaban en el agua. El siguiente punto del informe de Herbert señala que si los supervivientes del U-27 hubiesen tomado el mando del Nicosian no sólo los miembros civiles del buque hubiesen estado en peligro, sino que se podría haber interpretado como negligencia el haber permitido que el enemigo tomase el Nicosian.
Jamás se podrá conocer la verdadera intencionalidad de los supervivientes alemanes al nadar hacia el carguero Nicosian. La más plausible sería pensar en la propia supervivencia.
El Almirantazgo, después de recibir el informe de Herbert, decidió eliminarlo. Sin embargo, no se hizo y actualmente puede consultarse.
Otra fuente primordial de lo sucedido fueron algunos de los muleros norteamericanos del Nicosian. Éstos vieron el desarrollo de los hechos desde los botes salvavidas, volvieron a su país y explicaron a la prensa norteamericana la actuación execrable de los militares británicos del Baralong mientras éste ondeaba la bandera norteamericana. Estos testimonios norteamericanos más las informaciones adicionales del fogonero del Baralong fueron la base de la queja formal alemana que presentó el gobierno alemán al gabinete británico a través del embajador norteamericano. El gobierno alemán exigió que el teniente Herbert fuese procesado por asesinato, pero el gabinete británico rechazó los cargos y justificó la actuación de la tripulación del Baralong porque ocho vapores ingleses habían sido hundidos ese mismo día por la zona. Herbert fue condecorado con la DSO por el hundimiento del U-27.
El HMS Baralong después de este incidente fue rebautizado con el nombre de HMS Wyandra. El 24 de septiembre de 1915 el HMS Wyandra hundió el submarino alemán U-41, del que según algunas fuentes hubo dos supervivientes.
A pesar de los numerosos testimonios y las acusaciones mútuas, el incidente Baralong es una episodio más en la larga lista de atrocidades que dejó la Primera Guerra Mundial.
Fuentes:
En mi opinión no hay mucho espacio para la controversia: Fue un crimen de guerra británico que trajo funestas consecuencias para todos los marineros mercantes del mundo.
Debido a este y a otros incidentes similares los alemanes endurecieron su guerra submarina al hundir los buques mercantes sin aviso previo, causando la muerte de miles de inodentes marineros de países neutrales.
En resumen, un crimen que propició otro crimen.
Saludos _________________
Mira, Sandy, a mi los héroes de carrera me dejan indiferente
Registrado: 16 Jul 2007 Mensajes: 291 Ubicación: Murcia España
Publicado: Mie May 14, 2008 10:51 amAsunto:
Schwejk escribió:
En mi opinión no hay mucho espacio para la controversia: Fue un crimen de guerra británico que trajo funestas consecuencias para todos los marineros mercantes del mundo.
Debido a este y a otros incidentes similares los alemanes endurecieron su guerra submarina al hundir los buques mercantes sin aviso previo, causando la muerte de miles de inodentes marineros de países neutrales.
En resumen, un crimen que propició otro crimen.
Saludos
La primera parte, lo de un crimen de guerra británico, es algo bastante claro, al dispararar sobre militares enemigos desarmados y capturados, máxime cuando los británicos del pelotón no corrían ningún riesgo.
En el caso de los mercantes, no podrían compararse los casos, puesto que los submarinos no "remataban" a las tripulaciones que huian, si bien las abandonaban a su incierto destino. _________________ No soporto a los del OberOst...ni ellos a mi...
Registrado: 25 Mar 2007 Mensajes: 693 Ubicación: Côte 304
Publicado: Mie May 14, 2008 4:49 pmAsunto: Larga e interminable controversia
Buenas,
Desgraciadamente es un claro ejemplo de crimen de guerra, en este caso cometido por miembros de la marina británica.
También es cierto que de resultas del conocimiento, por parte de la Kaisersmarine, de la existencia de los Q-ships el hundimiento de navíos mercantes entró -digamos- en una fase sin restricciones. Esta nueva ofensiva submarina sin restricciones no respondió solamente al efecto de los buques trampa, sino también a factores de otro tipo. Aunque los primeros fueron determinantes.
Si puedo esta noche, tal y como comenté en la primera parte del trabajo, colgaré uno de los testimonios norteamericanos del Nicosian. El resto de los testigos pueden consultarse en un enlace que proporcioné en las fuentes que utilicé para el artículo:
http://www.vlib.us/wwi/resources/archives/texts/t050925/Baralong.html
Lo que para nosotros parece claro, en otros foros - como el Great War Forum - aún genera una áspera controversia.
En él, algunos colaboradores, intentan -digamos camuflar- ciertas acciones de forma poco creíble - al menos para mi - y de pasada justificar lo injustificable: que si los u-bootes hundieron ese día tantos mercantes, que si la tripulación estaba caliente, que si los alemanes hicieron lo mismo con el buque hospital Llandonvery castle, etc...
En el caso de los mercantes, no podrían compararse los casos, puesto que los submarinos no "remataban" a las tripulaciones que huian, si bien las abandonaban a su incierto destino.
No estoy de acuerdo, atacar sin previo aviso a un barco mercante indefenso es un crimen tan grande como el incidente del que hablamos, tanto por las muertes directas que ocurrían como por la suerte de los supervivientes (en el caso de que los hubiese).
Dejando aparte el aspecto moral, recordemos que en aquella época los adelantos en las comunicaciones que hoy damos como evidentes (la radio y la telegrafía sin hilos) eran una tecnología relativamente nueva, cara, problemática y que solo estaba al alcance de los grandes barcos de guerra, los buques de pasajeros de lujo y poco más. Los humildes cargueros navegaban a la vieja usanza: comunicándose entre ellos con señales acústicas y luminosas, de modo que al estar en solitario y a una cierta distancia de la costa, los supervivientes solo podían perecer de hambre, sed y agotamiento y eso suponiendo que hubiesen podido acceder a un bote.
Esta fue otra de las razones por las que se accedió al sistema de convoys: al estar los barcos agrupados se podían apoyar mutuamente en caso de ataque y los supervivientes eran rápidamente localizados y atendidos. Además estos convoys eran escoltados por algún barco de guerra que si disponía de radio (los menos) o de una estación de TSH que marcaba la posición del barco hundido y (más o menos) del submarino agresor.
Saludos _________________
Mira, Sandy, a mi los héroes de carrera me dejan indiferente
Registrado: 25 Mar 2007 Mensajes: 693 Ubicación: Côte 304
Publicado: Jue May 15, 2008 12:59 pmAsunto:
Schwejk escribió:
Cita:
No estoy de acuerdo, atacar sin previo aviso a un barco mercante indefenso es un crimen tan grande como el incidente del que hablamos, tanto por las muertes directas que ocurrían como por la suerte de los supervivientes (en el caso de que los hubiese).
No encuentro que asesinar a sangre fría a un hombre que lucha por aferrarse a una hélice para no ahogarse después de haber hundido su navio sea comparable a hundir mercantes, ya que al menos hay la posibilidad de aferrarse a algun bote salvavidas. Otra cosa es que después de haber hundido el mercante, la tripulación desde la torreta remate a los supervivientes.
No obstante, no es cuestión de entrar en si uno es peor que otro, sino que el incidente del Baralong es una atrocidad como de las que se acusaron a otras naciones. No comprendo ese empeño en negar evidencias o equipararlas con otras. Sabemos que las operaciones submarinas alemanes sin restricciones rayan lo inmoral aunque sean actos de guerra, pero las atrocidades lo son aún dependiendo de quién las cometa, aunque defiendan la civilisation o la Kultur.
Os paso una de las declaraciones juradas de uno de los muleros norteamericanos del Nicosian. Perdonad la traducción:
Memorandum del gobierno alemán sobre el asesinato de la tripulación de un submarino alemám por el comandante del crucero auxiliar británico “Baralong”
Ante los notarios Mr. E. Ansley y Charles J. Denechaud del condado de Hancock en el estado de Mississippi, en la ciudad de Orleans en el estado de Louisana, el 5 y 8 de octubre de 1915, seis ciudadanos norteamericanos depositan su testimonio acerca del asesinato de la tripulación de un submarino alemán por parte del comandante del crucero auxiliar británico “Baralong”.
El nombre de los seis testigos son:
1. J. M. Garrett, de Kiln, del condado de Hancock, Mississippi.
2. Charles D. Hightower, de Crystal City, Texas.
3. Bud Emerson Palen, de Detroit, Michigan.
4. Edward Clark, de Detroit, Michigan.
5. R. H. Cosby, de Crystal City, Texas.
6. James J. Curran, de Chicago, Illinois.
Sus edades son: Clark y Cosby, 21 años; Garrett y Hightower, 22; Palen, 27; Curran, 32.
De acuerdo con los interrogatorios llevados a cabo, todos los testigos gozan de buena reputación; Curran fue por un tiempo un respetado comercial en varias empresas norteamericanas.
Con la unanimidad de los testigos, los hechos tuvieron lugar tal y como se narran a continuación:
En agosto de 1915, el carguero Nicosia estaba [ilegible]
Cuando los testigos estaban en los botes salvavidas fuera de la línea de fuego del submarino, un buque mercante que había sido ya avistado por los testigos Garret, Hightower, Clark y Curran cuando aún estaban a bordo del Nicosian, se acercó al lugar. Éste, como después se supo, era el crucero auxiliar británico Baralong. Al aproximarse, todos los testigos se percataron que en la popa del Baralong ondeaba la bandera norteamericana, además en sendos escudos estaba pintada la bandera de los Estados Unidos de América. Como el buque llevaba la bandera y las marcas distintivas de un buque neutral y ya había hecho hecho señales, la tripulación del Nicosian se creyó que el Baralong los rescataría, ya que no había motivo alguno para pensar que el Baralong fuese un navío militar.
Cuando el submarino estaba disparando por el lado de babor del Nicosian, el vapor desconocido pasó por estribor del Nicosian. Y cuando justo estaba pasando por la proa abrió fuego contra el submarino alemán, primero con armas cortas, como dicen los testigos –excepto Garrett-, y luego dispararon con el cañón, el cual había estado escondido en todo momento por una especie de pantallas. El cañón sólo fue visible cuando éstas fueron retiradas.
El testigo Curran afirma que la bandera norteamericana fue arriada de la popa del Baralong cuando éste disparó sobre el submarino alemán. Se hace constar que Mr. Curran reiteró esta afirmación en otra declaración jurada delante del notario público Robert Schwarz en la ciudad de New York el 21 de octubre de 1915.
Debido a que el submarino fue alcanzado varias veces comenzó a hundirse. Su comandante y un número indeterminado de marinos fueron despedidos por la borda. Algunos de éstos (Garrett y Curran hablan de cinco) consiguieron subir a bordo del Nicosian, mientras el resto alcanzó las cuerdas que colgaban de la cubierta del Nicosian cuando los botes salvavidas se habían arriado al mar. Los marinos alemanes que habían alcanzado las cuerdas y estaban subiendo por ellas fueron asesinados por el fuego procedente del Baralong. Todo esto sucedió mientras los supervivientes del Nicosian estaban subiendo a bordo del Baralong o estaban ya en su cubierta.
Respecto a esto, el testigo Curran testifica que el comandante del buque desconocido ordenó a miembros de su tripulación alinearse en la barandilla de cubierta y disparar a los desarmados e indefensos marinos alemanes que aún seguían en el agua. Una vez llevada a cabo esta acción, el Baralong se acercó al Nicosian, y el comandante ordenó a algunos de sus hombres subir a bordo del Nicosian para buscar a los marinos alemanes que se habían refugiado en él. En este punto, los testigos Palen y Curran recuerdan que el comandante dio la orden a sus hombres de “no hacer prisioneros”. Encontraron cuatro marinos alemanes en el Nicosian, en la sala de máquinas y en el compartimiento o túnel de las hélices. Todos fueron asesinados.
El comandante del submarino, como todos los testigos afirman por unanimidad, consiguió escapar a la popa del Nicosian. Después nadó y consiguió llegar a la popa del Baralong. Los marinos ingleses a bordo del Nicosian lo localizaron y comenzaron a disparar, a pesar que el comandante alemán alzó las manos en señal de rendición. Continuaron disparándole hasta que un disparo le alcanzó en la boca. De hecho, murió de un disparo en el cuello.
A todos los testigos se les ordenó volver a bordo del Nicosian. Allí los testigos Palen y Cosby vieron cada uno el cadáver de un marino alemán. Curran vió los cuatro cuerpos que fueron lanzados por la borda al anochecer.
El Baralong remolcó al Nicosian durante unas millas en dirección a Avonmouth, hasta que envió de vuelta al resto de la tripulación del Nicosian. Después el comandante del Baralong envió una misiva al capitán del Nicosian en la que le decía que convenciese a los miembros de su tripulación, especialmente los norteamericanos, para que no dijesen nada del asunto, tanto en su llegada a Liverpool como a su vuelta a los Estados Unidos.
La carta, que el testigo Curran llegó a leer, estaba firmada por el “capitán William McBride, HMS Baralong”. Que el desconocido buque se llamaba Baralong también fue descubierto por el testigo Hightower. Éste había sido informado por uno de los miembros de la tripulación del Baralong cuando estuvo a bordo. El testigo Palen afirma que también vio el nombre de Baralong en algunos de los salvavidas del buque.
Las declaraciones de los seis testigos son corroboradas en gran parte por Larimore Holland, testigo de dieciocho años, que presentó una declaración jurada delante del notario público, Frank S. Carden, en el condado de Hamilton, Tennessee, el 12 de octubre de 1915.
El testigo, que era fogonero en el Baralong, estaba a bordo del buque cuando ocurrió el incidente. Y de acuerdo con su declaración, el Baralong también llevaba izada la bandera norteamericana cuando superó al Nicosian por su lado de estribor y pasada su proa abrió fuego contra el submarino alemán hundiéndolo. Holland también declaró que aproximadamente unos quinze hombres de la tripulación del submarino fueron lanzados al mar por las detonaciones y que fueron asesinados en el agua por fuego de fusil y ametralladora procedente del Baralong. Algunos de los marinos estaban nadando en el agua y otro intentaban salvarse subiendo al Nicosian, declaró.
Si alguna de sus declaraciones difieren de la de los seis testigos norteamericanos es porque él sólo pudo ser testigo directo de alguno de los hechos. Los otros sólo los conoce por lo que oyó, sobretodo los acaecidos en el Nicosian.
Por las razones y testigos presentados, no hay duda alguna que el comandante del crucero auxiliar británico Baralong, Mc Bride, dio órdenes a su tripulación de no sólo no hacer prisioneros a marineros alemanes que estaban desarmados e indefensos, sino que les ordenó asesinarlos de forma cobarde. Los miembros de la tripulación que obedecieron las órdenes fueron también cómplices y culpables de este asesinato.
El gobierno alemán informa al gobierno británico de este acto terrible, y confia que el gobierno británico cuando examine los datos del caso y las declaraciones juradas que se adjuntan procederá a procesar al comandante del crucero auxiliar Baralong y a su tripulación por asesinato, y los castigará según proceda de acuerdo con las leyes que rigen la guerra.
El gobierno alemán espera que en breve plazo, el gabinete británico les informe del proceso que se haya instituido para esclarecer el asunto, así como esperan que se les informe del resultado del proceso, el cual debería solucionarse lo antes posible de cara a que se puedan convencer de que este acto terrible ha sido castigado con una sentencia de ejemplar severidad.
De sentirse decepcionados respecto a este asunto, el gobierno alemán se verá obligado a tomar decisiones drásticas para compensar la impunidad del acto criminal.
No encuentro que asesinar a sangre fría a un hombre que lucha por aferrarse a una hélice para no ahogarse después de haber hundido su navio sea comparable a hundir mercantes, ya que al menos hay la posibilidad de aferrarse a algun bote salvavidas.
¿Por qué?
Sin ánimo de parecer un relativista moral, no encuentro diferencia entre matar a un hombre a balazos o a culatazos y hacerlo con un torpedo, tal vez una forma sea menos traumática para el que realiza la acción, pero para el que la padece es igual de asquerosa. Por otra parte, ya he dicho que en aquella época las posibilidades de sobrevivir a un naufragio eran mucho menores que en la actualidad.
Cita:
No comprendo ese empeño en negar evidencias o equipararlas con otras.
Pues es muy sencillo, creo yo, nosotros no participamos en esa guerra, de modo que podemos ver los acontecimientos de esa contienda desde una perspectiva más fría y racional, especialmente si contamos con todas las herramientas necesarias para juzgar el acontecimiento en cuestión (testimonios, fotos,...). Pero para el que ha nacido en una localidad en donde la iglesia o catedral del lugar cuenta con una larga lista de caídos en esa guerra y con familiares en la misma, la cosa cambia.
Por otra parte, recordemos que cuando nos toca a nosotros, también cambian los puntos de vista, por ejemplo tenemos al general Valeriano Weiler y su lucha anti guerrilla en Cuba. Los militares españoles consideran a Weiler como un notable estratega que con su técnica de campos de concentración consiguió derrotar a las guerrillas independentistas, pero en el mundo anglosajón se le considera el primer asesino en masa de la época contemporánea.
Saludos _________________
Mira, Sandy, a mi los héroes de carrera me dejan indiferente
Registrado: 24 May 2008 Mensajes: 122 Ubicación: Isla de Mallorca. España.
Publicado: Jue Jul 10, 2008 7:49 pmAsunto:
Estoy de acuerdo con Poilu.
La muerte es la muerte, se muera en combate, asesinado, ejecutado o por un torpedo.
Sin duda a nivel criminal no hay comparación en asesinar a un hombre a sangre fría, que hundir un buque con torpedos.
En mi opinión disparar torpedos a mercantes forma parte de la estrategia bélica, es decir, intentar destrozar la economia del enemigo. Disparar a un hombre en el agua o matarlo a golpes en las escaleras de tu propio navia no hay comparación, es un acto cruel y un ensañamiento con la víctima producido por el odio.
Hay estan las diferencias, un acto cometido a causa de la estrategia bélica, y otro a causa del odio humano.
De acuerdo con las declaraciones de testigos, varios delitos de guerra fueron cometidos en la masacre del Baralong. Desconozco el texto concreto de los tratados internacionales que regulan el Derecho de la Guerra, pero el sentido común indica que la tripulación del Baralong infringió el Derecho Internacional de la Guerra (o Derecho de Gentes, como se le llamaba en la época), cuando:
1) Camufló una nave de guerra con enseñas y símbolos de países u organizaciones internacionales neutrales (como la Cruz Roja, por ejemplo), de modo de engañar al enemigo sobre la naturaleza de la acción (en este caso, de hipotético rescate).
2) Atacó alevosamente (esto es, a traición o sobre seguro) a los marinos del U-27, desarmados o en posición en la que no tenían la posibilidad de defenderse.
3) Atacó alevosamente a soldados que ya se habían rendido. En este caso, es particularmente notable el caso del comandante del U-27.
Eso, en un apretado resumen. Todos, absolutamente todos, son crímenes de guerra, obviamente sancionables. La Gran Bretaña, al condecorar al comandante del Baralong, injurió gravemente a Alemania y cohonestó un grave delito, sin la menor duda.
Saludos,
Boelcke. _________________ “Después de todo sólo soy un piloto de combate, pero Boelcke fue un héroe”. Manfred von Richthofen, 1917
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