Registrado: 26 Dic 2006 Mensajes: 155 Ubicación: Madrid
Publicado: Sab Ago 18, 2007 6:56 pmAsunto:
1917
Cita:
2-3 de septiembre. Primer ataque nocturno contra Inglaterra. El objetivo, Dover, Kent.
Por estas fechas un informe alemán observa que " En poco tiempo el incremento de la efectividad de las defensas enemigas hará que a nuestros aparatos les sea necesario volar por encima de los 5.000 metros o limitar nuestros raids a unidades nocturnas".
Cita:
17 de septiembre. Primer ataque de los bombarderos Zeppelin Staaken RVI, capaces de transportar mil kgs de bombas.
La unidades equipadas con Zeppelín-Staaken RIV o RVI comenzaron a crearse en enero de 1916 empleándose inicialmente en el frente oriental. Sería a partir de septiembre de 1917 cuando las cuatro unidades existentes pasarían al frente occidental reunificadas en dos. Estos aparatos podían alcanzar un carga de 2.200 Kg en bombas para atacar objetivos a distancias cortas y de 1.000 Kg en vuelos de larga distancia. Al final de la guerra se habían perdido solo 3 Zeppelin Staaken junto a 43 unidades de la otra gran baza de la ofensiva alemana sobre Gran Bretaña, el Gotha.
1918
Cita:
Febrero La Escadrille Lafayette es transferida al US Army y redesignada 103º Squadron.
El 18 de febrero pasarían 12 pilotos al 103 Aero Squadron dejando tras de sí 9 compañeros muertos, 1 prisionero y 37 victorias oficiales. Para entonces por la Escadrille Lafayette habían pasado un total de 43 pilotos, 38 de ellos norteamericanos, de entre los cuales solo uno, Raoul Lufberry, alcanzó la condición de as acumulando 16 victorias confirmadas entre julio de 1916 y diciembre de 1917.
Cita:
1 de abril Se forma la RAF al amalgamar el RFC y el RNAS.
Con esta reunificación del RFC y el RNAS en una sola entidad las unidades correspondientes a la última de ellas cambiaron su denominación partiendo la misma desde el 200 con lo que por ejemplo el Naval 9 pasaría a ser el 209 Sqn. Respecto a los rangos estos se ajustaron a los del ejército.
Cita:
12 de abril Tiene lugar la ultima incursión de dirigibles alemanes sobre Inglaterra. El total de victimas causadas en los raids se eleva a 557 muertos y 1358 heridos.
Las incursiones realizadas por los dirigibles alemanes sobre Gran Bretaña fueron 51. Incursiones que se tradujeron en el lanzamiento de mas de 5.000 bombas ( 5.907 según “Zeppelins: German Airships 1900-1940” , de Charles Stephenson editado por Osprey en 2004 y 5.806 según “The war in the air”, Volumen de apéndices , de H.A.Jones editado en 1937 ), causando más de 528 muertos según “Zeppelins: German Airships o 557 según “The war in the air” y 1.156 heridos según “Zeppelins: German Airships” o 1.358 según “The war in the air”.
Según “The War in the air”, de estos raids 12 se realizaron sobre la metrópoli londinense, raids que causaron 183 muertos y 516 heridos.
Cita:
19-20 de mayo: Caen sobre Londres y Kent las ultimas bombas lanzadas por aviones alemanes en la Gran Guerra sobre Gran Bretaña.
El total de bombas lanzadas por aviones alemanes sobre Gran Bretaña durante la guerra superó las 2.700 ( 2.772 según “The war in the air” y 2.865 según “Zeppelins: German Airships 1900-1940” ) causando entorno a los 800 muertos (857 según “The war in the air” y 788 según “Zeppelins: German Airships 1900-1940”) y a los 2.000 heridos (2.058 según “The war in the air” y 1.841 según “Zeppelins: German Airships 1900-1940”.
En contrapartida a la ofensiva alemana de bombardeo estratégico franceses y británicos dejaron caer en Alemania 14.208 bombas durante 229 raids diurnos y 446 raids nocturnos.
Cita:
27 de octubre: William Baker recibe la VC por su acción el bosque de Mormal.
Aquel día a William G. Barrer le fueron confirmados 4 derribos en, quizás, una de las acciones con mas testigos desde tierra. Fue un enfrentamiento en el que se vio metido entre varias formaciones de Fokker DVII y que, herido más de una vez, decidió terminar impactando su aparato contra otro alemán. Colisión de la que logró salir bien parado aterrizando tras sus propias lineas en un sector del que según algunos testigos se elevaron gritos de triunfo entre británicos y canadienses.
The War in the Air Vol III y de apendices por HA Jones.
German Air Forces, de Ian summer editado por Osprey.
Zeppelins: German Airships 1900-1940 , de Charles Stephenson editado por Osprey
SPA 124 Lafayette Escadrille, de Jon Guttman editado por Osprey.
Victoria Cross. WWI Airmen and their craft, de Alex Revell.
The German Air Force In The Graet War, por el Mayor Georg Paul Neumann, 1920 _________________ "No consideramos que el aeroplano tenga utilidad en la guerra" ....Richard Haldane (Secretario de Guerra Británico, 1910)
“La aviación es un buen deporte, pero al
Ejército no le sirve de nada”.... Mariscal Ferdinand Foch 1911
Excelente información, a veces las fuentes se contradicen entre si, por lo que es bueno que se revisen constantemente.
saludos! _________________ "Nunca nadie ha debido tanto a tan pocos" W.C. 1940
Registrado: 03 Feb 2008 Mensajes: 14 Ubicación: Volando en la Aéropostale
Publicado: Lun Oct 06, 2008 5:07 amAsunto:
A finales de 1916, aunque los aviones con motor trasero empezaban ya a resultar prehistóricos, seguían produciéndose en Inglaterra a pleno ritmo. En su día, no cabe la menor duda de que fueron la más fácil solución para resolver el problema de conseguir que una ametralladora disparase, con un campo de tiro relativamente suficiente, a través de la hélice, pero a finales de 1916 ya no lo era... El 23 de noviembre de ese año iba a demostrarlo von Richthofen.
Aquel día, el as alemán fue atacado por un D. H. 2, expertamente tripulado y que comenzó la batalla con ventaja de altitud. Von Richthofen lo vio venir y viró bruscamente cuando el piloto británico abría fuego, pero como el D. H. 2 le siguió, se produjo una sucesión sin fin de virajes a derecha e izquierda con el inglés pegado a la cola del Albatros y decidido a inscribirlo en su lista de victorias. Aunque muy rápido el D. H. 2 en la maniobra, von Richthofen comprobó que su Albatros aún lo era más y que podía burlar al avión británico, por lo que decidió elevarse para obligar al D. H. 2 a hacerlo también.
Von Richtofen contra Hawker.
Después de la primera ráfaga del D. H. 2, no había vuelto a oírse ni un solo disparo, pero los aparatos estaban tan cerca que von Richthofen, al mirar una vez hacia atrás, pudo ver que el piloto del D. H. 2 le saludaba con la mano. Imperceptiblemente para el piloto británico, el combate se había desplazado hacia el Oeste, detrás de las líneas alemanas, descendiendo desde unos 3.000 metros a escasamente 1.000. A menos que el piloto británico hiciese algo extraordinario, no podría ya regresar a sus líneas.
El D. H. 2 se elevó en un rizo y su piloto estuvo momentáneamente en posición de disparar una ráfaga hacia el aparato de las cruces negras. Apenas les separaba unos cien metros, pero el británico, corto de combustible, picó y puso proa a su base, manejando con tal habilidad la palanca de mandos, que hacía de su D. H. un blanco difícil e impreciso. No obstante, von Richthofen logró con su rápido Albatros acercarse a su presa como quiso, y, al llegar a las trincheras de primera línea, abrió un fuego continuo que el piloto británico no pudo evitar. El D. H. 2 se estrelló con tal violencia a unos ciento cincuenta metros de la «tierra de nadie», que hubo que desenterrar su parte anterior para poder ofrecerle su ametralladora como trofeo a von Richthofen, viéndose entonces que el piloto británico había muerto de un balazo en la cabeza; era el comandante Hawker, un V. C. (1), el aviador de mayor renombre en el R. F. C. por aquella época. Quizá Hawker, si se hubiera visto pilotando un avión tan moderno como el de von Richthofen, habría podido escapar a su adversario y tal vez hasta poner prematuro final a la fulgurante carrera del alemán. No fue así, pero el 7 de marzo de 1917, otro aviador británico estuvo a punto de conseguirlo.
Un Royal Aircraft Factory F.E.8
En aquella ocasión los alemanes se hallaban en inferioridad numérica de casi uno contra dos —nueve F. E. 8 contra cinco Albatros—, pero von Richthofen viró en redondo y les hizo frente, aunque sintiéndose, como confesó más tarde, «un poco nervioso a medida que iba disminuyendo la distancia que nos separaba del enemigo». Para von Richthofen, sentir el hormigueo del nerviosismo era una buena señal, parecida a la excitación del actor antes de que se alce el telón, pues, según él, cierto nerviosismo revela estar en buena forma (Los pilotos agotados y «quemados» no suelen sentirlo y son la presa más propicia a dejarse batir.) Los cinco aviones conducidos por el Albatros pintado de rojo, se dirigieron en línea recta hacia la formación británica, que apretó sus filas para recibirlos.
«Si poseer espíritu de agresividad es siempre lo principal en cualquier acción bélica, en el combate aéreo aún tiene mayor importancia», escribió luego Richthofen, y, acto seguido: «pero el enemigo tenía en aquella ocasión la misma idea, y en seguida me di cuenta de ello.» El piloto de uno de los F. E. —sería una excepción— regresó rápidamente a la base. « ¡Estás perdido!», pensó Richthofen, y, exultante, se lanzó picando hacia él. El piloto británico, le disparó nerviosamente una ráfaga desde lejos, y las blancas serpentinas de las nuevas balas trazadoras rodearon al Albatros, aunque sin alcanzarlo. Von Richthofen se tomó la cosa con calma, verificó sus armas y, acercándose a unos cien metros, apuntó para asestarle el tiro de gracia. Disparó diez ráfagas, pero de repente notó una gran explosión, un mareante olor a gasolina, y el motor del Albatros empezó a fallar. Von Richthofen cortó contacto rápidamente y planeó, dejando tras sí una fina estela de humo semejante a las que tantas veces había visto surgir en sus enemigos antes de incendiarse. En aquel momento, von Richthofen vio que caía sobre él algo como un meteorito, y aunque supuso que se trataba de un avión, no pudo distinguir si era inglés o alemán. Pero eran F. E.; uno de los ocho F. E. que llovían en aquel momento.
De los nueve que iniciaron el combate, cuatro fueron derribados allí mismo; cuatro, incluyendo al que luchó con Richthofen, se vieron obligados a efectuar aterrizajes de emergencia, y el noveno, herido el piloto, se prendió fuego, aunque consiguió aterrizar en una 1 pradera.
De los cinco pilotos alemanes, uno resultó herido por una bala; su nombre era Lübbert, más conocido como el Recogebalas, aunque aquella vez la había recogido con su cuerpo en vez de hacerlo con el avión. Von Richthofen consiguió efectuar un buen aterrizaje forzoso con los dos depósitos de gasolina acribillados. Estaba disponiéndose a salir del cockpit, cuando un oficial de Ingenieros corrió hacia el sin aliento.
— ¿No le ha ocurrido nada? —le preguntó—. He visto todo el combate y estoy muy impresionado... Era horrible, ¡Dios mío!
Von Richthofen le contestó que estaba perfectamente bien, y se presentó; pero el. de Ingenieros estaba tan nervioso que no entendió el apellido; le dijo que tenía un coche a su disposición y que podía llevarlo hasta el pueblo más próximo. Ya en el coche, rodando por la carretera, el de Ingenieros le preguntó de repente:
—Pero, 'i santo Dios!, ¿dónde está su compañero?
De momento, Richthofen se quedó extrañado por la pregunta; pero como el de Ingenieros seguía mirando a todas partes en una rara búsqueda, comprendió qué le quería decir.
—Es que vuelo siempre yo solo —le contestó por fin.
El de Ingenieros puso cara de asombro, y la conversación languideció hasta que llegaron a unos barracones de tropa, donde el de Ingenieros volvió a insistir en que von Richthofen debía tumbarse en un sofá, aunque fuera por unos minutos, con objeto de reponerse de la impresión nerviosa.
—No se preocupe usted; no es mi primer combate... —protestó von Richthofen; pero su protesta no tuvo efecto, porque, probablemente, creyeron que era usual en el inventario de frases hechas de un piloto de caza.
Al cabo de un rato, el de Ingenieros hizo la pregunta —la sempiterna pregunta— que suelen hacer cuantos no han combatido en el aire.
—¿Ha abatido usted alguna vez un avión? —Sí; más de uno...
—¿De veras? ¿Dos quizá?
—No; dos, no... Veinticuatro.
—No, hombre —dijo el de Ingenieros, sonriendo—. No era eso lo que yo quería decir. Al preguntarle que si ha abatido usted un aeroplano, no me refiero a que haya disparado contra un avión, sino que lo haya derribado, ¿comprende?
—Claro que comprendo... A eso precisamente es a lo que yo llamo también abatir un avión.
El de Ingenieros no supo qué responder. Aquel piloto tan joven debía de estar mintiendo descaradamente; pero aunque no fuera muy elegante su actitud, la educación debía imperar siempre entre oficiales, y le invitó a cenar en su mess. Allí, una vez se hubo quitado von Richthofen el grasiento chaquetón de cuero que llevaba, apareció en guerrera. Mientras se excusaba por lo poco correcto de su atuendo, el de Ingenieros vio brillar en el cuello de la guerrera de Richthofen la Cruz de la Orden Pour le Mérate. El efecto que leprodujo fue como un amanecer. Pensó que tal vez no había oído bien el apellido, y, cuando logró salir de su confusión, le invitó ostras y champagne.
Extraído del libro "Cielo Hostil" de Alexander McKee
Registrado: 26 Mar 2007 Mensajes: 1150 Ubicación: Côte 304
Publicado: Lun Oct 06, 2008 6:48 pmAsunto: Muy buena anécdota
Buenas,
Muy buena anécdota, sí señor. Muy bueno Almonacid.
Por cierto, me recomiendas el libro de McKnee?
Hace ya un par de meses, en busca de algun libro que sintetizase lo que fue la historia de la guerra aérea durante la IGM, abrí un post en Bibliografia sobre cuál de las decenas de libros sobre el tema me recomendaban los compañeros. Éstos me dieron algunos títulos y al final me hice con el de Clark, Aces High. Lo leí, pero la verdad es que no me entusiasmó. Por eso, si tu aparte de este de McKnee, me puedes recomendar otro te lo agradecería.
Ayer compré el de Kennett, a ver que tal.
Repito, felicidades por el fragmento y la anécdota.
Registrado: 03 Feb 2008 Mensajes: 14 Ubicación: Volando en la Aéropostale
Publicado: Lun Oct 06, 2008 10:36 pmAsunto:
Hola Poilu , el titulo original de este libro es “The Friendless Sky” y realmente te lo recomiendo. Lo encontré de pura casualidad en una librería hace unos meses, mi edición es de los años cincuenta. El autor nos relata gran parte de la guerra aérea durante el conflicto desde ambos lados con un sinnúmero de acnedotas, datos técnicos, nombre de unidades y pilotos. Incluso al final tiene apéndice con varias listas de pilotos por derribo, condecoraciones recibidas y varias estadísticas de la guerra aérea en general
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