Precisamente Grant, que por cierto cuando llegó a comandante en jefe del ejército nordista ya había dejado el alcohol, es considerado el primero que aplicó el concepto de "guerra total" que incluía a la población civil entre los objetivos militares. Claro que él diría que era la única forma de vencer al sur y que al final ahorró vidas. También cuando Truman mandó tirar las bombas atómicas alegó lo mismo como justificación. Y posiblemente tuvieran razón, pero abrieron las puertas a que las futuras guerras fueran aún más terribles. _________________
Registrado: 26 Mar 2007 Mensajes: 919 Ubicación: Côte 304
Publicado: Mie Ago 22, 2007 2:28 pmAsunto: Historias comparadas
Saludos,
Creo que es peligroso hacer comparaciones de conflictos con raíces diferentes, épocas diferentes y armamento y tecnologías diferentes. Conducen a poco.
Todo esto no quita que algunos militares o generales fuesen más o menos válidos que otros.
Si me permitís, voy a autocitarme de otro post que escribí sobre el libro de Charles Messenger. The Trench fighting, 1914-1918.
A continuación viene la opinión sobre las críticas a los altos mandos, cabe antes decir que forma parte de aquella escuela historiográfica militar no crítica con el alto mando británico. No obstante, no me parecen muy desacertadas sus opiniones.
Cita:
Ha estado de moda criticar el generalato del frente occidental, y fácil ha sido desde la visión retrospectiva. Además, todos los comandantes tendieron a ser juzgados en comparación con los grandes generales de la historia: Napoleones, Césares, etc.
Cada guerra no produce automáticamente grandes generales y es esto lo que lleva a culpar a los generales por no ser superhombres. Algunos probaron claramente su capacidad por encima de la de otros, pero se debe recordar que tuvieron que hacer frente a una nueva situación, de la cual no tenían ninguna experiencia previa. La tarea de un general en la guerra es conseguir victorias y estas no se ganan quedándose sentado. Tarde o temprano uno debe atacar y ellos lo hicieron lo mejor que pudieron con la herramientas y recursos disponibles.
En este punto, creo que sí son culpables de incompetencia aquellos que después de diversos años de campañas y batallas reiteraban errores pasados sin contar con el coste humano de sus terquedades estratégicas. _________________
El tema se está poniendo realmente interesante, pero está derivando, creo yo, a uno de los debates clásicos de esta guerra, la preparación y posterior actuación de los generales en esta contienda y su responsabilidad en los desastres humanos causados por la misma.
Propongo abrir otro hilo en este mismo subforo para analizarlo más detenidamente ¿Qué os parece?
Saludos _________________
Mira, Sandy, a mi los héroes de carrera me dejan indiferente
Registrado: 26 Mar 2007 Mensajes: 919 Ubicación: Côte 304
Publicado: Vie Ago 24, 2007 6:25 pmAsunto: Más madera y excusas
Buenas,
Estaba colgando el siguiente post en el de Passchendaele dentro las Batallas del frente occidental y he pensado que también estaría bien colgarlo aquí sobretodo por el protagonista. Si no os parece bien, excusarme ante todo.
Algunos de los pasajes del último libro que estoy leyendo sobre la 3ª batalla de Ypres (Passchendaele), STEEL, Nigel. Peter Hart. Passchendaele: the sacrifical ground, aportan informaciones muy interesantes hasta ahora desconocidas por mi sobre el desarrollo de esta ofensiva.
Entre las informaciones más interesantes que encontré se haya aquella que hace referencia a la polémica que surgió entre defensores y detractores de las actuaciones y decisiones de Douglas Haig durante la guerra, concretamente se trata de la decisión de retomar las ofensivas en Flandes en agosto de 1917 a sabiendas - según los detractores - que se sabía claramente que los primeros días e incluso semanas de agosto las lluvias eran omnipresentes en las previsiones meteorològicas.
Las acusaciones, en gran medida, se basan en el testimonio de John Charteris, jefe de la Oficina de Inteligencia de las BEF durante el periodo 1915-1918. Éste afirma que Haig procedió a reiniciar las ofensivas después de la primera semana de agosto, aún sabiendo que caerían "rayos, truenos y centellas" – esto es una licencia del que suscribe.
Charteris, como la inmensa mayoría de personajes relevantes que se dedicaron a escribir sus memorias y diarios después de la guerra, se sirvió de ellas para autoexonerarse de sus posibles errores y para repartir, en algunos casos acusaciones a diestro y siniestro – cabe decir que ésta siempre es la opinión de los autores, no obstante siempre también en base a los testimonios de los implicados.
Charteris sobre el famoso tema de les previsiones meteorológicas y los desastres subsiguientes en las ofensivas de agosto comenta lo siguiente sobre Haig y los informes e investigaciones sobre el tiempo:
Cita:
Detalladas investigaciones sobre los registros meteorológicos de más de 80 años mostraban que en Flandes el tiempo cambiaba bruscamente a inicios de cada agosto con la regularidad de un monzón indio.
Estas afirmaciones repetidas hasta la saciedad formaron una opinión respecto a la toma de decisiones de Haig -sobre este asunto- totalmente tendenciosa, ya que el 1958 y después de décadas de utilizar estos argumentos en contra de Haig, un experto en meteorología del ejército británico, el teniente coronel Gold expuso nuevas pruebas:
Cita:
Es totalmente contrario a las evidencias de registros climàticos de antes de 1917 que el tiempo ese año fuese del todo normal, la conclusión al respecto es que ese año en concreto el tiempo fue muy malo.
Las lluvias que afectaron el primer mes de ofensiva fueron de más del doble de las medias anuales, y fueron entre cinco y seis veces superiores a las del mismo mes de los años 1915 y 1916. El periodo estudiado es del 29 de julio al 28 de agosto. Las lluvias en Vlamertinghe fueron de 157 mm en 1917, en 1916 fueron de 29 mm. A las extraordinarias lluvias entre el 29 de julio y el 4 de agosto le siguieron un tiempo húmedo y bochornoso que hicieron imposible la evaporación y eliminación normal de las precipitaciones anteriores produciendo los efectos que se conocen en el terreno.
Siguiendo el hilo, los autores señalan contradicciones en las palabras de Charteris, ya que años después en otro libro escribió lo siguiente:
Cita:
Mi único miedo era el tiempo. Habíamos examinado cuidadosamente las estadísticas de años anteriores – las de 80 años atrás a las que se había referido – y no creo o no se ha hallado posibilidad que vaya a hacer mal tiempo en quince días o tres semanas.
Los autores aducen a este caso en concreto la mano nada oscura de Lloyd George con sus animadversiones personales hacia Haig antes y después de sus "amistades" con Nivelle.
Estos mismos autores argumentan que a Haig se le pueden achacar errores de planificación, erróneas decisiones, y un largo etcétera, pero que difamar de esta manera con argumentos tan burdos es un insulto a la verdad.
La verdad es que el tiempo nunca se ha comportado como un reloj, y si bien la prevision meteorologica siempre ha sido un elemento de primer orden en los campos de batalla, la verdad es que hasta que no se establecio la tecnologia por satelite los partes del tiempo siempre eran aproximativos, y no digamos en 1914-1918. Solo en la II G. M. se produja alguna mejoria, y aun asi de previsiones de menos de 24 horas.
Y volviendo al tema de Haig, lo que demuestra esta extraña utilizacion del argumento meteorologico es hasta donde puede llevar las campañas tendenciosas para demoler la figura de alguien. _________________ No soporto a los del OberOst...ni ellos a mi...
Desde luego, la previsión meteorológica en aquella época dependía más de la suerte que de la paciente observación, pero con esto de la precisión se nos escapa otro detalle. El sentido común.
Desde luego en aquella época no se podía predecir el tiempo con la precisión de hoy en día, pero no hace falta un satélite meteorológico para saber que en esa época del año el clima no iva a cooperar; desde luego era imposible saber con exactitud las precipitaciones que caerían, los vientos que soplarían en el momento exacto de la batalla. Pero cualquier persona del lugar podría decir que haría mal tiempo, que las lluvias removerían más el fango de modo que los proyectiles caerían sin explotar o explotarían mandando la fuerza de la explosión hacia arriba.
Todo eso sin contar, como de costumbre, con el sufrimiento de sus soldados que deberían combatir con barro hasta la cintura, avanzando lentamente ante el fuego enemigo y en una época en la que no existían los tejidos sintéticos de modo que los uniformes de algodón o lana no hacían otra cosa que absorver la humedad y añadían más peso al que ya tenían que llevar.
Salvando las distancias, me recuerda a la campaña que lanzó Mussolini contra Grecia en 1940. El fino estratega decidió entre otras cosas lanzar su ofensiva en octubre, un mes en que (como todos nosotros sabemos o padecemos) es lluvioso en todos los países mediterráneos. Es obvio que no se podría saber con una exactitud extrema la climatología que acompañaría a la ofensiva italiana, pero cualquier habitante del Mediterráneo podría decir que en ese mes la climatología sería adversa.
En resumen, una mera cuestión de sentido común, pero ya sabemos que el mariscal místico era poco dado a estas cuestiones terrenales.
Saludos _________________
Mira, Sandy, a mi los héroes de carrera me dejan indiferente
Anthony Livesey en "Grandes batallas de la I Guerra Mundial" escribe refiriéndose a Passendaele cuando el desastre era evidente hace mucho tiempo:
Es justo decir que Haig nunca fue informado del horror del frente; ni sus oficiales superiores sabían , o preferían no imaginar, la verdadera situación. El choque ante la visión de la realidad queda ejemplificado en una anécdota muchas veces contada. Cuando el teniente general sir Launcelot Kiggell, jefe del Estado Mayor de Haig, hizo su primera visita al frente, le saltaron las lágrimas mientras su coche resbalaba y se deslizaba por el campo de batalla. "Buen Dios (gruñó) ¿realmente hemos enviado a los hombres a luchar en esto?"
La anécdota (que evidentemente pretende salvar el nombre de Haig y de su Estado Mayor) tiene una credibilidad más que dudosa. Supone decir que a lo largo de meses no se conocía la realidad de lo que ocurría en el campo de batalla, y que por ello se mandaba al ataque una y otra vez a las tropas, y una y otra vez volvían a sus líneas de partida con grandes pérdidas. Pero es que si la historia es cierta es peor, pues se estaría diciendo que se planeaban operaciones en escenarios virtuales que sólo existían en la mente de los generales, y que éstos vivían en una especie de mundo de fantasía creado por y para ellos.
Y es que no hay manera de quitarle de encima a Haig su responsabilidad en el Somme y en Passendaele, por mucha anécdota que se quiera contar. _________________ Si faltas a la palabra que nos diste a los muertos, no dormiremos, aunque crezcan las amapolas en los campos de Flandes.
Registrado: 26 Mar 2007 Mensajes: 919 Ubicación: Côte 304
Publicado: Sab Ago 25, 2007 6:05 pmAsunto: Anécdotas...
Saludos,
Parece que las anécdotas se convierten leyendas, o que por mucho repetirlas se convierten en imaginario que forma parte de la historia... Dentro del libro del Steel aparece la historia, contada en primera persona por el teniente Sidney Goldsmith de la Royal Artillery:
Cita:
Una tarde, sentado en el puesto de comandamiento artillero mientras estaba hablando con el capitán sobre el te, oí unas voces: -Salga y venga, hay alguien importante ahi fuera, venga dar un vistazo !!! Justo salí del refugio y ví a un general observando la situación. Si era un general o un teniente general, no lo sé, no lo pude ver bien. Éste estaba sentada con su cabeza entre las manos y llorando decía: -Dios mío, y yo he estado enviando mis hombres a esto...! Yo le pregunté si deseaba una taza de te. Él no podía hablar, inmerso en la situación se limitaba a ... Uno de sus acompañantes, con la cabeza, se limitó a indicarme que no me preocupase. Me dirigí otra vez al refugió, y oí que se iban.
Registrado: 26 Mar 2007 Mensajes: 919 Ubicación: Côte 304
Publicado: Sab Ago 25, 2007 6:20 pmAsunto: ... el último
Saludos,
Por cierto JL, bueno libro el de Livesey. Sobretodo los gráficos.
Otra más... y viva ... el último. Dejo óbviamente el calificativo a suscripción particular.
Una perlita de Gough sobre el tema.
Cita:
El estado del terreno era espantoso. Las tareas de aprovisionamiento de víveres y munición, de transporte de los cañones, los cuales se hundían totalmente, fueron penosas para soldados y oficiales, incluso durante la estabilización del frente. Cuando vino el avance de la infantería a través de los cráteres anegados de agua, el proceso era tan lento y fatigoso que sólo podían contemplarse pequeños avances. A consecuencia de esto, informé al C-n-C que un éxito táctico era más que imposible, o que sería extremadamente costoso en vidas. Y que bajo tales condiciones el ataque debía ser abandonado. Tuve muchas charlas con Haig durante esos días y repetí mi opinión hasta la saciedad, pero él me dijo que el ataque debía continuar.
Tampoco hay que darles a las anécdotas, testimonios o invenciones del alto estado mayor más importancia de la que tienen.
Simplemente hay que ver las bajas producidas, los objetivos conseguidos y las órdenes de Haig antes, durante y después de las batallas. De la combinación de todo lo anterior solo sale a relucir la incompetencia (por no decir estupidez) de Haig; el resto puede ser interesante a la hora de complementar lo anterior e incluso matizarlo si es posible, pero la realidad sigue siendo tozuda: por sus múltiples estupideces Haig sigue siendo el estereotipo de general incompetente de la I Guerra Mundial.
Saludos _________________
Mira, Sandy, a mi los héroes de carrera me dejan indiferente
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